Ante la emergencia generada por el sismo de magnitud 7.4 del pasado 10 de agosto, la industria ladrillera nacional reitera su compromiso con la reconstrucción del país a través del suministro de materiales y el acompañamiento técnico en las regiones afectadas. Frente a las discusiones sobre la seguridad de los sistemas constructivos, el gremio considera indispensable precisar la responsabilidad de los materiales ante eventos de esta magnitud.
“No es el ladrillo, es cómo se construye” resume el mensaje central del sector. El diagnóstico técnico demuestra que la vulnerabilidad observada tras el sismo se concentró en la construcción informal sin supervisión técnica y en muros no estructurales levantados sin juntas de aislamiento sísmico —no en las estructuras de mampostería diseñadas y ejecutadas bajo la norma vigente—. Por ello, la solución no es sustituir el ladrillo por materiales alternativos en muros de carga, sino garantizar el cumplimiento estricto de la Norma Sismo Resistente Colombiana (NSR-10).
La NSR-10 contempla dos caminos técnicos plenamente válidos para la mampostería estructural:
1. Mampostería Confinada (Título E): Enmarca el muro con columnas y vigas de amarre en concreto reforzado; es la solución ideal y más extendida para viviendas de uno y dos pisos.
2. Mampostería Reforzada (Título D): Embebe acero dentro de celdas rellenas de mortero; cuenta con diseño de ingeniería y es la solución idónea para edificaciones de varios pisos sin límite de altura.
Ninguna de estas alternativas es inferior a la otra; ambas responden a exigencias estructurales específicas según el tipo de edificación.
“Nuestro compromiso como gremio no es defender un material por costumbre. La mampostería en Colombia ha evolucionado tecnológicamente para responder a las máximas exigencias de la ingeniería actual. Un muro construido en mampostería confinada o reforzada, bajo los parámetros de la NSR-10, garantiza un desempeño sísmico óptimo y seguro para las familias colombianas” anotó Sandra Pava Camargo – directora ejecutiva ANILAD
El sector ya está presente en la reconstrucción: ha donado material para más de 100 viviendas en zonas afectadas y se encuentra impulsando procesos de capacitación en buenas prácticas constructivas para maestros de obra en las regiones.
Asimismo, el gremio aclara que los sistemas livianos bien instalados son una alternativa válida e idónea para muros no estructurales o divisorios. Por lo tanto, el debate técnico no debe plantearse como una competencia de “material contra material”, sino como la exigencia de que cada elemento de la edificación cumpla la normativa aplicable según su función.
ANILAD invita a los gobiernos locales y nacionales a priorizar la evaluación técnica y el reforzamiento del parque construido existente, y pone a disposición de los medios de comunicación vocerías, material gráfico e información técnica complementaria.

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