La maquinaria amarilla está adquiriendo mayor protagonismo dentro de la actividad de infraestructura en Colombia, en un momento en que las obras civiles presentan un crecimiento de dos dígitos y diferentes regiones avanzan en proyectos de vías, puertos, aeropuertos y conectividad.
De acuerdo con el DANE, en el segundo trimestre de 2026 el valor agregado de la construcción creció 2,2 % frente al mismo periodo del año anterior, impulsado principalmente por las obras civiles, que aumentaron 17,1 %. Dentro de este último resultado, la producción de carreteras, calles, vías férreas, puentes y túneles creció 18,7 %, mientras las obras relacionadas con puertos, canales, presas, sistemas de riego y otras obras hidráulicas aumentaron 43 %.
Los datos de Superbid muestran que este mayor dinamismo también se está reflejando en el movimiento de maquinaria. Entre enero y septiembre de 2026, los lotes de maquinaria publicados aumentaron 12,7 % en Antioquia frente al mismo periodo de 2025 y las pujas crecieron 25 %. En el Caribe, los lotes publicados aumentaron 171,4 % y las pujas 456 %.
El interés por estos equipos también se observa desde el comercio exterior. Las importaciones colombianas alcanzaron US$7.968,1 millones en julio de 2026, un aumento de 22,9 % frente a julio de 2025, el mayor valor mensual registrado hasta entonces. En su análisis de las cifras del DANE, ANÁLDEX destacó a la maquinaria amarilla entre los productos relevantes dentro del comportamiento de las manufacturas. En el acumulado enero-julio, además, las importaciones de maquinarias especiales para determinadas industrias crecieron 29,7 % frente al mismo periodo de 2025.
A esta dinámica se suma el papel de la contratación pública. Colombia Compra Eficiente informó en marzo que el primer Acuerdo Marco para la adquisición y alquiler de maquinaria amarilla y agrícola acumuló 189 órdenes de compra, con un valor promedio anual de $51.072 millones. La entidad señaló que la segunda generación del mecanismo busca atender la demanda de maquinaria para obras, mantenimiento vial, proyectos agrícolas y atención de emergencias.

“Cada nuevo proyecto de infraestructura genera una demanda concreta de equipos y capacidad operativa. Por eso, la movilización de maquinaria que ya está disponible adquiere un papel relevante: permite que activos con capacidad de uso sigan participando en nuevas obras y actividades productivas, acompañando el ritmo de inversión que están mostrando distintas regiones del país”, señala Helena Balcazar, gerente de Superbid.
Antioquia y el Caribe: la infraestructura se refleja en la demanda por equipos
Este escenario nacional adquiere características particulares en Antioquia y la región Caribe, dos territorios donde convergen proyectos de infraestructura vial, conectividad, transporte y logística.
En Antioquia, la Gobernación anunció la intervención de 634 kilómetros de vías en 29 corredores, con una inversión de $882.000 millones y presencia en 42 municipios. El programa comprende diferentes subregiones del departamento y contempla intervenciones sobre vías estratégicas para la conectividad territorial.
En el Caribe, el Ministerio de Transporte presentó el 29 de septiembre una agenda que prioriza la interconexión vial regional, la modernización de aeropuertos y el fortalecimiento de los accesos a puertos y de la conexión multimodal, con el propósito de mejorar la articulación de la región entre sus principales ciudades y con el interior del país.
Los registros de operaciones analizados entre enero y septiembre de 2026 muestran cómo esta dinámica regional también se refleja en el movimiento de maquinaria. En Antioquia, los lotes de maquinaria crecieron 12,7 % frente al mismo periodo de 2025 y las pujas aumentaron 25 %. En el Caribe, los lotes publicados aumentaron 171,4 % y las pujas 456 %.

Excavadoras concentran el interés en Antioquia
Más allá del volumen de equipos disponibles, las categorías muestran diferencias en el interés de los compradores. Según cifras de Superbid, en Antioquia, las excavadoras concentraron 48,8 % de las pujas de maquinaria, seguidas por los cargadores, con 17,5 %. En el Caribe, las excavadoras representaron 22,9 % de las pujas y los compactadores, 14,3 %, mientras otras categorías agruparon 50,7 %.
La intensidad de las ofertas también aumentó en el periodo analizado. En Antioquia, la maquinaria pasó de registrar 19,24 a 21,34 pujas promedio por lote entre 2025 y 2026. En el Caribe, el promedio pasó de 3,57 a 7,32 pujas por lote.
La composición de los equipos publicados ayuda a entender este comportamiento. Las excavadoras representaron 20,8 % de las publicaciones en Antioquia y 20 % en el Caribe, mientras las volquetas alcanzaron 16,7 % en Antioquia y 24 % en el Caribe. Los compactadores, por su parte, representaron 11,5 % y 16 %, respectivamente.
El valor de la maquinaria muestra un mercado de diferentes escalas
El comportamiento económico de estas operaciones también evidencia diferencias importantes según el equipo.
En Antioquia, el valor promedio de los lotes aprobados de maquinaria pasó de $114,2 millones en 2025 a $125,8 millones en 2026, un incremento de 10,2 %. Durante el periodo analizado, los valores registrados oscilaron entre $8 millones y $268,9 millones, dependiendo de las características y el tipo de activo.
En conjunto, las operaciones regionales registradas sumaron $2.201 millones en Antioquia y el Caribe durante 2026. Las excavadoras concentraron 39,7 % de ese valor, seguidas por otros equipos, con 20,4 %; motoniveladoras, con 11,4 %; y cargadores, con 11,3 %.
La composición del valor muestra así el peso que tienen los equipos vinculados con actividades como excavación, movimiento de tierras, nivelación y cargue, especialmente relevantes para obras viales y proyectos de infraestructura.
“Que las excavadoras concentren 48,8 % de las pujas de maquinaria en Antioquia es un dato que resulta especialmente relevante porque habla de las necesidades que están detrás de la actividad regional. Son equipos directamente asociados con excavación y movimiento de tierras, dos frentes fundamentales para buena parte de las obras de infraestructura. En el Caribe, en cambio, vemos una composición más distribuida, con una participación importante de excavadoras y compactadores”, señala la gerente de Superbid.
Infraestructura y nuevos proyectos mantienen activo el movimiento de equipos
El cierre de 2026 encuentra a ambas regiones con diferentes proyectos en marcha y nuevas iniciativas de conectividad. Antioquia avanza con su programa de intervención vial, mientras el Caribe incorpora proyectos alrededor de carreteras, aeropuertos, puertos y conexiones multimodales.
Para el sector de maquinaria, esta combinación de inversión, ejecución de obras y necesidades de capacidad operativa mantiene relevantes a equipos como excavadoras, cargadores, compactadores, motoniveladoras, buldóceres y volquetas.
El comportamiento observado en 2026 muestra que la maquinaria amarilla no solo es un insumo para ejecutar infraestructura: también es un activo que puede cambiar de propietario, reincorporarse a otras operaciones y continuar vinculado a nuevas actividades productivas.
Esta circulación de activos también puede leerse desde la perspectiva de la economía circular. La Estrategia Nacional de Economía Circular promueve la extensión de la vida útil y el uso circular de materiales y productos; en el caso de la maquinaria, mantener equipos en operación mediante su reutilización o cambio de propietario puede contribuir a aprovechar mejor los recursos ya existentes.
En un país donde la producción de obras civiles crece a dos dígitos y diferentes regiones amplían sus proyectos de conectividad, seguir la evolución de la maquinaria permite observar otra dimensión del ciclo de infraestructura: la disponibilidad, circulación y demanda de los equipos que hacen posibles las obras. En ese contexto, las subastas electrónicas, con reglas y condiciones de participación públicas y posibilidad de pujar de manera remota desde distintos países, según los requisitos de cada evento, constituyen una alternativa más para facilitar la circulación de estos activos.

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